A este momento le faltaría mucha luz si Edna no estuviera en el mundo. Tiene una de esas sonrisas contagiosas que, cuando la ves, no puedes evitar sonreír tú también. Tiene unos ojos grandes como la luna que te jalan sin esfuerzo y te dejan la mente en blanco. Tiene una voz tan linda y que le queda tan bien que casi te encabrona pensar en lo bien que va con ella. Nada de eso se compara con lo mejor de Edna, que es su forma de ser.
Podría pasarme la vida hablando de todo lo que la hace especial. Sea su inteligencia, su perseverancia, su determinación, lo respondona que es, su bondad, lo terca que es, su independencia, su paciencia, lo comprensiva que es, lo que sabe perdonar, su entrega, su lealtad, o tantas otras cosas increíbles, es facilísimo ver que es como un sueño. El hombre que ella escoja como suyo va a ser sin duda el más afortunado y el más feliz del mundo. Yo quiero ser ese hombre, de verdad que sí, pero no es de eso que se trata este sitio. De lo que se trata este sitio es de que ella se sienta valorada y recordada. Ojalá la haga sonreír, porque su sonrisa y su felicidad son lo que hace que salga el sol todos los días.